Tus manos de dedos pálidos parecen manos de una santa soñada por Giotto y por él piadosamente pintada, en algún oscuro rincón de alguna basílica.JEAN MORÉAS

Con los personajes ocurre como con los hijos: primero los llevas dentro, luego los ves crecer, y un buen día dicen o les decimos adiós, y empiezan a caminar entre el público.JEAN MORÉAS
